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Trump le debe millones al pueblo de EEUU por haber usado el avión presidencial
Trump le debe millones al pueblo de EEUU por haber usado el avión presidencial

En las semanas previas a las pasadas elecciones intermedias de Estados Unidos, el presidente Donald Trump realizó una intensa gira para participar en mítines políticos en numerosas partes del país y dar su apoyo a candidatos del Partido Republicano en diversas contiendas electorales.

Al margen de la controversia que su discurso en esos eventos suscitó y de sus punzantes implicaciones –por ejemplo, la estigmatización de los indocumentados en general y de la caravana migrante centroamericana en lo específico, la polarización política al presentar a sus opositores como impulsores de peligros para el país, los intentos de deslegitimar la indagación sobre la injerencia electoral rusa en 2016  o el señalar a los medios de comunicación como “enemigos”– el saldo de esas presentaciones políticas de Trump le permitió, según analistas, potenciar los avances de su partido en la elección de escaños del Senado y afianzar sus apoyos entre sus seguidores, entre otros asuntos.

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El presidente de EEUU, Donald Trump, al abordar el avión presidencial Air Force One. (AP)

Pero tuvo otro saldo abultado: el costo para los contribuyentes de esos viajes de Trump, con frecuencia a bordo del avión presidencial, para asistir a mítines electorales. Aunque no se ha cuantificado a cabalidad, pues incluso hace falta aún que se presenten o den a conocer muchos de los reportes respectivos, de acuerdo al portal Quartz, la asistencia de Trump a unos 40 mítines políticos en 2018 le habría costado al erario estadounidense unos 17 millones de dólares, tan solo en los costos del avión presidencial.

Uno solo de esos viajes, el que Trump hizo a Las Vegas para apoyar al senador republicano que buscaba la reelección costó 1.3 millones de dólares de acuerdo a Quartz, y uno similar a Montana, para impulsar al candidato republicano al Senado, costó 1.2 millones.

Ciertamente no es infrecuente que los presidentes asistan a mítines políticos en apoyo a candidatos de su partido y preferencia (Trump, con todo, lo hizo muy de modo inusualmente intenso en 2018), y los costos de los viajes respectivos, incluidos los realizados en el avión presidencial, han de ser reembolsados por las campañas o los comités de los partidos políticos al erario público.

La campaña de Trump ya hizo, de acuerdo a Quartz, un reembolso de 112,000 dólares relacionados con viajes “políticos” del presidente realizados en marzo y abril de 2018, pero no se han reportado los detalles ni, al parecer, reembolsado los costos de los viajes posteriores, hechos en meses de gran intensidad en tanto se aproximaba la fecha del 6 de noviembre, día de las elecciones.

Y las cantidades aún por clarificar son, por las estimaciones disponibles, considerables.

El costo, por ejemplo, de una hora de vuelo del avión presidencial Air Force One es, de acuerdo a cifras citadas por Quartz, 142,380 dólares la hora cuando se usa el Boeing 747 (VC-25) y  35,641 dólares la hora cuando se utiliza el avión Boeing 757 (C-32). Además, con frecuencia el presidente viaja en el helicóptero Marine One desde la Casa Blanca hacia la base Andrews, donde está el hangar del Air Force One. El costo de operación de los helicópteros involucrados en esa travesía es de 14,406 dólares por un viaje de 10 minutos utilizando tres helicópteros (usualmente se usan entre dos y cuatro).

A todo ello hay que añadir el costo del personal de seguridad (del Servicio Secreto) y del equipo de trabajo que acompaña al presidente, pues aunque se desplace y participe en actos de naturaleza electoral, debe seguir atendiendo los asuntos de su responsabilidad en todo momento.

En ese sentido, es posible que los reembolsos que se han hecho, o se hagan próximamente, no cubrirán en realidad la totalidad de los costos de los viajes presidenciales para participar en mítines electorales. En el pasado, otros presidentes han pagado reembolsos similares por el uso del Air Force One para acudir a actos de campaña. De acuerdo a la radio pública NPR, eso sucedió cuando el avión presidencial fue usado por Barack Obama para presentarse en apoyo de la candidatura de Hillary Clinton en 2016 y, previamente, cuando viajaba por el país durante su campaña de reelección en 2012. George W. Bush hizo lo propio en 2004 durante su campaña de reelección.

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El presidente Barack Obama en una ocasión viajó con la entonces candidata presidencial Hillary Clinton durante la campaña de 2016. (CNBC)

Según NPR, los costos a reembolsar no son, en todo caso, la totalidad de lo que cuesta un vuelo del Air Force One, sino el equivalente a lo que costaría de modo comercial el alquiler de un avión que transportara solamente a quienes viajan para fines de la campaña política, lo no necesariamente incluiría al personal normal de la Casa Blanca o del Servicio Secreto.

Por ello, dado que en los vuelos de Trump para asistir a eventos en apoyo a candidatos republicanos en 2018 posiblemente no estuvieron presentes una cantidad importante de personal relacionado a las campañas, sus reembolsos serían menores que los correspondientes al uso de ese avión durante la campaña presidencial en sí. Pero la porción “política” de esos viajes debe ser reembolsada, lo que no sucede cuando se trata de un viaje “oficial” que el presidente realiza como parte de sus tareas de gobierno.

Sea como sea, el erario público aún debe recibir reembolsos por esos gastos. Y, en el pasado, el propio Trump fue crítico del uso del avión presidencial para que Obama viajara en apoyo de Clinton.

En el caso de Trump, con todo, hay una arista más: aunque el presidente puede ciertamente pronunciarse sobre los asuntos que prefiera durante sus giras, si lo hace en materia puramente político-partidista podría incurrir en un gasto reembolsable. Y dado que Trump, como se comenta en Quartz, con frecuencia se sale del script y convierte una presentación oficial en un acto en apoyo de un candidato o partido, incluso aunque no se encuentre en una gira específica en apoyo de esa candidatura, la contabilidad se vuelve potencialmente mucho más embrollada.

Sigue a Jesús Del Toro en Twitter: @JesusDelToro

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